¿Qué es la diabetes?
La diabetes es una enfermedad crónica muy común que afecta al 12% de la población y que se diagnostica cuando los niveles de glucosa (“azúcar”) en sangre superan unos determinados valores:
- Las personas CON DIABETES presentan cifras en ayunas igual o superiores a 126 mg/dl.
- Las personas SIN DIABETES presentan cifras en ayunas entre 70 y 100 mg/dl.
- Las personas CON MAYOR RIESGO de desarrollar diabetes (“pre-diabetes”), tienen cifras en ayunas entre 100 y 125 mg/dl.
IMPORTANCIA DE SU CONTROL:
La importancia de la diabetes estriba en que si no está suficientemente controlada, puede dar lugar a complicaciones a largo plazo que afectan especialmente al sistema cardiovascular (infarto de miocardio, trombosis cerebral, úlceras y amputaciones de los pies), así como al riñón, sistema nervioso y visión.
Además, habitualmente se acompaña de otras enfermedades que también aumentan el riesgo de padecer complicaciones cardiovasculares como son la hipertensión arterial, la dislipemia (o aumento de las grasas: colesterol y triglicéridos) y la obesidad (sobre todo aumento de la cintura).
¿CÓMO SE PRODUCE?:
La insulina es una hormona que se produce en el páncreas y permite que la glucosa entre en las células proporcionándole energía.
La diabetes se debe a la falta de secreción de insulina por parte del páncreas y/o a la disminución de su efecto, provocando un aumento de los niveles de glucosa en sangre.
Las causas que originan estas alteraciones en la insulina se desconocen, aunque hay muchos factores implicados que desempeñan un papel importante como son los genéticos y ambientales (obesidad y falta de ejercicio).
TIPOS DE DIABETES:
Diabetes tipo 1:
- Suele iniciarse en la infancia-adolescencia, aunque puede aparecer a cualquier edad.
- Todas las personas que la tienen lo saben, ya que los síntomas suelen presentarse de forma brusca: sed intensa, aumento de la cantidad de orina, cansancio y pérdida de peso a pesar de comer mucho.
- Es debida a la destrucción completa de las células productoras de insulina, por lo que es imprescindible para su tratamiento administrar insulina desde que se diagnostica y para siempre.
- En estos momentos no se puede prevenir de forma eficaz, aunque existen fundadas esperanzas para que esto sea posible en un futuro no lejano.
Diabetes tipo 2:
- Es la más frecuente y representa el 90-95% de todas las personas que tienen diabetes.
- Generalmente afecta a personas de más edad que las de la diabetes tipo 1, y suelen existir otros casos en la familia (abuelos, padres y hermanos).
- No todas las personas que la tienen lo saben, ya que generalmente no da molestias los primeros años por lo que puede pasar desapercibida durante mucho tiempo.
- Se debe a una insuficiente producción de insulina junto con un aprovechamiento inadecuado de ésta. La alimentación y el ejercicio son la base del tratamiento aunque según el defecto que predomine puede ser necesaria la insulina, los fármacos orales (antidiabéticos) o ambos.
- Con mucha frecuencia se acompaña de obesidad, aumento de la presión arterial y del colesterol, por lo que este tipo de diabetes sí puede prevenirse mediante una alimentación equilibrada (aumento del consumo de frutas y verduras y reducción de las grasas) y una actividad física regular (evitando el sedentarismo).
Diabetes gestacional:
- Es la diabetes que se inicia en el embarazo y generalmente se corrige finalizado el mismo. Muchas de las mujeres que la padecen, con los años, pueden desarrollar una diabetes tipo 2 si no cuidan su peso.
- Se trata en la mayoría de las ocasiones con dieta aunque en algunos casos se precisa de insulina.
Otros tipos de diabetes secundarias:
- Cirugía del páncreas, medicamentos (corticoides), etc.
¿CÓMO SE TRATA?:
El objetivo principal del tratamiento es normalizar sus cifras de glucosa acercándolas en la medida de lo posible a las de las personas no diabéticas. Con ello conseguirá evitar y retrasar las descompensaciones agudas (hipo e hiperglucemias) y crónicas de la enfermedad.
Los pilares fundamentales del tratamiento son:
- La alimentación.
- El ejercicio físico.
- La medicación con Insulina, fármacos orales y subcutáneos (análogos de GLP-1).
Es importante recordar que mientras en el caso de la diabetes tipo 1 el tratamiento con insulina es inevitable y necesario para el organismo; en el caso de la diabetes tipo 2, la alimentación, el ejercicio físico y los fármacos orales y subcutáneos son en muchos casos, y a veces durante años, suficientes para mantener un aceptable control de la enfermedad. Cuando no es posible conseguirlo con estas medidas y también en otras situaciones especiales de forma transitoria (durante el ingreso en el hospital, en el embarazo, etc.) es preciso recurrir también a la insulina al igual que ocurre en la diabetes tipo 1.
¿CÓMO CONTROLARLA?
La diabetes, si no se controla, puede afectar a los vasos y provocar problemas a largo plazo en los ojos, riñones, corazón, pies, etc.
Para prevenir o retrasar las complicaciones crónicas de la enfermedad es imprescindible mantener un buen control metabólico, no solo de la glucosa sino también de otros factores de riesgo (hipertensión, colesterol, tabaco y el peso), y acudir a las visitas programadas con su especialista para realizar las oportunas revisiones y análisis.
Auto-análisis:
- Consiste en realizar mediciones de su glucosa en su propio domicilio. Con estos análisis conseguirá un mayor control de su diabetes y por tanto pueden colaborar en evitar o retrasar las complicaciones de la enfermedad.
- Siga las recomendaciones de su endocrino de cuando debe realizar estos controles (horario, frecuencia, etc.) según el tipo de diabetes, el tratamiento que utiliza y de su actividad física.
- Anote diariamente los resultados en su “libreta de controles” y cualquier posible incidencia (si ha realizado algún cambio en la dieta, ejercicio, si estaba enfermo, etc.). Puede además indicar el día, la hora de la realización y la pauta de tratamiento (insulina que se pone…).
- Llévela consigo en cada consulta pues servirá para que su equipo sanitario valoren si sus niveles de glucemia son elevados, bajos o correctos para usted y así adaptarle el tratamiento.
Otros parámetros que debe controlar.
Para el cuidado de su diabetes, es preciso realizar una serie de pruebas para valorar el grado de control de su enfermedad y prevenir las complicaciones:
- Peso y Tensión Arterial. (al menos cada 3 meses).
Control de peso y toma de tensión arterial, al menos cada 3 meses. En general, la tensión debe tenerla por debajo de 140/80 mmHg.
- Análisis de sangre. (al menos cada 6 meses).
Para medir la hemoglobina glicosilada ó HbA1C (valora el control de la glucosa en los 2-3 meses previos), al menos cada 6 meses. La cifra recomendada para la mayoría de las personas diabéticas es mantenerla por debajo del 7%.
- También es necesario para medir el colesterol, al menos cada año. Como normal general, debe tener el colesterol “malo” (LDL-colesterol) por debajo de 100 mg/dl.
- Análisis de orina. (al menos 1 vez al año).
Para determinar la microalbuminuria (presencia de proteínas en orina, como signo de afectación renal), al menos cada año.
- Exploración de los pies. (al menos 1 vez al año).
Para valorar la sensibilidad al tacto con un hilo de plástico (monofilamento) y para detectar deformidades o lesiones que indiquen afectación de los nervios (neuropatía) y puedan ser tratadas precozmente, al menos cada año.
- Exploración del fondo de ojo. (al menos 1 vez cada 2 años).
Para detectar la afectación de la retina (retinopatía), al menos cada dos años.
- Dejar de Fumar.
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